Prevención del Suicidio y Conductas suicidas

Prevención del Suicidio y Conductas suicidas

Según la OMS anualmente, cerca de 800 000 personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo. Cada una de estas acciones afectan a familias, comunidades y países, teniendo efectos duraderos. El suicidio afecta a todo tipo de clases sociales y a individuos de cualquier edad. Es un grave problema de salud pública; siendo importante la realización de intervenciones para su prevención. Esta prevención se puede llevar a cabo mediante diferentes medidas, entre las que se incluyen la restricción a los medios de suicidio, información responsable por parte de los medios de comunicación, identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental, abuso de sustancias o dolores crónicos, entre otras.

Todas estas medidas han de ir acompañadas de una formación del personal sanitario para la capacitación en evaluación y gestión de conductas suicidas. Para la consecución de este objetivo se han e desarrollar talleres específicos y entrenamiento en habilidades para la prevención de la depresión y el suicidio debiéndose desarrollar también en la población geriátrica. Se estima que para el año 2020, la depresión pasará a ocupar el segundo lugar de carga por enfermedad a nivel mundial; siendo esencial la continuidad de cuidados y asistencia a los pacientes con trastornos mentales y/o riesgo de suicidio; además de un tratamiento correcto que incluya la verificación del cumplimiento farmacológico a dosis plenas.

 

Importancia de la Prevención

La prevención se debe realizar desde los diferentes ámbitos de la Salud y en las diferentes poblaciones de forma específica.

Prevención en Atención Primaria

Dado que más del 60 % de pacientes con problemas psiquiátricos son tratados por su Médico de Atención Primaria, diversos estudios han demostrado que formar a estos profesionales en el diagnóstico y tratamiento de la depresión, en la detección del riesgo de suicidio y/o conductas suicidas y cuándo remitir a Salud Mental es una estrategia eficaz para prevenir el suicidio. Se ha demostrado un aumento de la frecuencia de visitas al médico de Atención Primaria antes de un suicidio o intento de suicidio. Hasta un 50 % de pacientes que cometen suicidio han visitado a su médico de Atención Primaria un mes antes. Es importante tener en cuenta que uno de los aspectos clave para la prevención del suicidio es reconocer señales de problemas emocionales a menudo encubiertos. Está comprobado que hacer preguntas sobre la ideación suicida no desencadena conductas suicidas y que favorecer la confianza del paciente en otra persona tiene un efecto terapéutico. Se deben explorar mediante preguntas específicas los síntomas de trastornos psiquiátricos graves, especialmente la depresión, alcoholismo y/o abuso de drogas.

El médico de Atención Primaria debe conocer bien los principales factores de riesgo. Se considera que la incidencia de depresión mayor en la población general es de aproximadamente el 5 % y que un tercio de dicha población padece alguna forma más leve en el transcurso de su vida. En pacientes con antecedentes de depresión se debe prestar especial atención a la detección y tratamiento precoces de sintomatología depresiva recurrente. Una posible explicación de que no se comunique la intención suicida es que el motivo aparente de la consulta tiene que ver con problemas físicos. En ocasiones, los síntomas depresivos no se reconocen y los pacientes no reciben el tratamiento adecuado.

Para evitar el riesgo de sobredosis, la medicación debe prescribirse en cantidad adecuada. Los efectos de un tratamiento antidepresivo requieren un seguimiento continuo y se debe revisar la medicación si la respuesta terapéutica no es satisfactoria. Dada la asociación demostrada entre la competencia en el diagnóstico de la depresión y el uso de antidepresivos, se debe tener en cuenta que una dosis inadecuada no resuelve el problema. La desesperanza puede inducir a los pacientes a abandonar el tratamiento, especialmente al inicio, cuando todavía no perciben el efecto o perciben tan solo los efectos secundarios. Por ello, es crucial proporcionar apoyo y explicarle al paciente el efecto que puede esperar de la medicación, el tiempo que ha de transcurrir para evaluar la respuesta al tratamiento y los posibles efectos secundarios. El tratamiento se debe continuar durante al menos seis meses. También conviene explicar que los antidepresivos no producen adicción.

Conviene referir a Salud Mental cuando el diagnóstico es incierto o cuando se requiere orientación con respecto al tratamiento. También cuando hacen falta pruebas para excluir una enfermedad orgánica cerebral como demencia o tumores o recursos sólo disponibles en atención especializada como ingresos, hospitales de día y otros. Se deben referir también los pacientes graves, no sólo en cuanto a sintomatología sino también los que presentan riesgo de suicidio, conductas violentas, síntomas psicóticos, descuido del cuidado personal o depresión asociada a anorexia o alcoholismo. En ocasiones, hay que referir a petición del paciente que duda de las recomendaciones del médico o debido a la insistencia de otras personas relacionadas con él. En estas circunstancias es conveniente referir, especialmente si se sospecha que puede haber riesgo de suicidio. Las opciones de tratamiento deben discutirse con el paciente y con su familia. En caso de peligro agudo se debe plantear el ingreso.

 

Prevención en Geriatría

Los pacientes ancianos presentan mayor riesgo de suicidio que la población general y los intentos de suicidio suelen ser más letales y con mayor intencionalidad que en personas más jóvenes. Diversos estudios demuestran que el riesgo de recurrencia de conductas suicidas en personas mayores y el riesgo de suicidio consumado en varones es sustancialmente mayor que en adultos más jóvenes por lo que todas las conductas suicidas en mayores de 65 años deberían ser evaluadas prestando especial atención a la presencia de depresión, déficit cognitivo y problemas de salud incluyendo una evaluación completa de su situación social y familiar.

A pesar de la información epidemiológica disponible y de la posibilidad de identificación de los factores de riesgo de suicidio en ancianos, las actividades de prevención en este ámbito no están generalizadas. La Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo de 2007, establece entre sus objetivos generales la prevención del suicidio en población geriátrica.

Establece la siguiente recomendación: Desarrollar intervenciones preventivas, preferentemente talleres específicos y entrenamiento en habilidades para la prevención de la depresión y del suicidio, en cada uno de los siguientes entornos:

  • centros docentes
  • instituciones penitenciarias
  • residencias geriátricas

Iniciativas como la de la European Alliance Against Depression (EAAD) han mostrado como la puesta en marcha de actividades formativas a profesionales sanitarios y no sanitarios en contacto con la población geriátrica puede ser una via para la reducción de los actos suicidas.

 

Prevención en Adolescentes

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha aprobado una resolución en la que expresa su inquietud por el número de suicidios de jóvenes entre 11 y 24 años, que afecta anualmente a decenas de miles de ellos. Para prevenir esta situación, la Cámara Europea invita a sus 47 estados miembros a convertir este asunto en una prioridad política, a prevenir la violencia e intimidación escolar, a convertir el suicidio en una disciplina de estudio y a combatir el abuso de estupefacientes y alcohol entre los menores. En España, el suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 30 años tras los accidentes de tráfico y los fallecimientos relacionados con procesos oncológicos.

El enfoque de la prevención del suicidio en Centros Escolares, debe ser multidisciplinar e incluir a profesores, médicos, enfermeros, psicólogos escolares, otros profesionales, trabajadores sociales y agencias relevantes en los programas formativos.

El aspecto más importante de la prevención es la identificación de los adolescentes que presenten factores de riesgo y requieran atención. Además, el personal debería saber cómo responder, conocer los recursos disponibles y ofrecerles apoyo emocional.

El cuidado de un adolescente después de un intento de suicidio requiere una evaluación competente del riesgo de ulteriores intentos, el contexto y los factores que lo precipitaron, la presencia de psicopatología concurrente y los apoyos con los que cuenta el paciente. El abuso de alcohol no solo aumenta el riesgo de suicidio, sino también el riesgo de ulteriores intentos y, eventualmente, suicidio consumado. En adolescentes y adultos jóvenes, el abuso de sustancias es un factor de riesgo especialmente importante después de un intento que ha requerido ingreso hospitalario. La elección del tratamiento dependerá de los recursos existentes, la gravedad del abuso y la co-morbilidad psiquiátrica que también debe tratarse adecuadamente. Dado que un factor precipitante frecuente son los conflictos familiares, las terapias dirigidas a mejorar la comunicación, la resolución de conflictos y regulación de los afectos en la familia pueden resultar beneficiosas.

La Evaluación del Estado Mental debe prestar especial atención a:

  • Depresión
  • Trastorno de conducta
  • Trastorno de personalidad
  • Abuso de sustancias
  • Ansiedad
  • Psicosis o Trastorno Bipolar
  • Riesgo de que se produzca un nuevo intento o de suicidio consumado. La gravedad del intento en términos médicos y la intensidad de la intención de morir suelen indicar si existe un problema psiquiátrico subyacente o si la conducta autolítica surge como reacción ante algún tipo de estrés.
  • Evaluación y, si es posible, resolución de la crisis que pudo precipitar el intento.
  • Evaluación y definición de los sistemas de apoyo familiar y social de que dispone el adolescente.

 

Psiquiatras

http://www.ciberisciii.es/noticias/disponible-el-video-de-la-mesa-redonda-el-dilema-de-los-comunicadores-de-salud-ante-el-suicidio

Los pacientes psiquiátricos tienen un riesgo de suicidio mayor que la población general. Se estima que cerca del 5 por ciento de los suicidios ocurren dentro de las instituciones psiquiátricas con una incidencia en torno a 200 casos por cada 100.000 ingresos. La incidencia está aumentando desde 1996 en adelante. Diversos estudios muestran que la duración del ingreso, la historia de intentos previos, la presencia de ideación suicida antes y durante el ingreso conllevan un mayor riesgo. Otro factor es la historia de ingresos previos, hasta 53% de los casos. Se debe prestar especial atención a los pacientes agitados y/o confusos. El alta reciente de una unidad psiquiátrica también conlleva mayor riesgo de suicidio

En España apenas se dispone de programas específicos de prevención, protocolos de intervención ni de registros acumulativos de casos, y, cuando existen, es infrecuente su evaluación tanto interna como externa. Es necesaria una mayor profundidad y sistemática a la hora de evaluar la conducta suicida en la clínica, así como registrar en la historia la evaluación del riesgo de suicidio. Sus repercusiones abarcan desde el ámbito clínico hasta el médico-legal y social. En cualquier caso, en los pacientes con trastornos mentales y riesgo de suicidio debe asegurarse su continuidad de cuidados y asistencia, así como un tratamiento correcto que incluya la verificación del cumplimiento farmacológico a dosis plenas. En la conducta suicida hay que prestar mucha atención a los intentos de suicidio, -más prevalentes en la mujer-, no sólo por el impacto clínico, social y familiar, sino también por ser el factor de riesgo más importante para el suicidio consumado. Por todo ello, se precisan programas de atención, evaluación y seguimiento de los intentos de suicidio así como la coordinación entre asistencia primaria y especializada para disminuir las tasas de conductas suicidas.

 

Servicios de Urgencias

Un elevado número de personas que han cometido un intento de suicidio vuelven a intentarlo con posterioridad. Las personas que han cometido una tentativa de suicidio son un grupo de riesgo que se puede detectar en un número elevado de casos dado que es habitual que tras el intento muchas personas acudan a urgencias. Los servicios de urgencias deberían emplear un protocolo único y compartido para la recogida de información asociada al suicidio. Dicho protocolo debería ser una guía para la evaluación de los pacientes suicidas y la creación del posterior informe clínico, de modo que se consignen los aspectos que se consideren fundamentales en la evaluación de pacientes suicidas. Un informe en el que se consigne toda la información relevante puede asimismo ayudar a la toma de decisiones sobre la derivación y futuros contactos con el sistema sanitario.

  • El método de seguimiento epidemiológico utilizado en el estudio realizado por nuestro eqquipo de investigación puede ser utilizado como un indicador que permita una evaluación sistemática y continua de la eficacia de las medidas aplicadas tal y como se establece en la Estrategia en Salud Mental del Ministerio de Sanidad y Consumo.
  • En la población inmigrante, es importante explorar los apoyos socio-familiares de que disponen, y, cuando sea necesario, darles a conocer los servicios sanitarios a los que pueden recurrir, teniendo en cuenta las barreras para el acceso que puede tener este colectivo.
  • Sería recomendable explorar en profundidad las causas de la elevada incidencia de intentos de suicidio en las mujeres jóvenes (entre 15 y 29 años) y adoptar medidas preventivas.
  • Es importante prestar atención a la población de edad más avanzada (mayores de 65 años) especialmente varones ya que presentan tasas más altas de suicidios consumados e intentos más letales.
  • En el caso de pacientes con intentos previos también se debe consignar toda la información.
  • Al alta, los pacientes deberían tener una cita concertada para seguimiento ambulatorio que debería alertar, tal y como establecen las recomendaciones internacionales para la prevención del suicidio, de los casos que no acudan.
Documentación de interés para el análisis de la conducta suicida y su relación con las enfermedades mentales:

Guía para familiares. Detección y prevención de la conducta suicida.

Jiménez Pietropaolo J., Martín Ulloa S., Pacheco Tabuenca T., Pérez-Iñigo Gancedo JL., Robles Sánchez JL., Santiago García P., Torras García A. 2011; Madrid: Comunidad de Madrid.

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Programa de Formación para Médicos de Atención Primaria de la CAM sobre Detección y Prevención del Suicidio y las Conductas Suicidas

Hernandez M, Ayuso-Mateos JL. Ministerio de Sanidad, Madrid, 2010.

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Programa de Formación para Profesionales Sanitarios de la CAM que trabajan con pacientes en edad geriátrica sobre Detección y Prevención de la Depresión y el Suicidio

Hernandez M, Ayuso-Mateos JL.  Ministerio de Sanidad, Madrid, 2010.

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Estudio de la Conducta Suicida en la Comunidad de Madrid

Ayuso-Mateos JL, López M, Reneses M, Jimenez M, Miret, M. Madrid: Comunidad de Madrid.

MÁS INFORMACIÓN >

Reducing the Burden of Mental Illness in Spain. Population – Level Impact and Cost – Effectiviness of Treatment in Depression and Schizofrenia.

Ayuso – Mateos JL, Guatierrez – Recacha P., Haro JM., Salvador Carulla L., Vázquez Polo FJ., Negrín Hernandez MA., Chisholm D. 2008; Fundación BBVA. ISBN: 98-84-96515-69-7.

Los Trastornos Depresivos

Vázquez  Barquero JL., Ayuso- Mateos JL., Artal Simón J. 2008; Barcelona: Elsevier Masson; colección: Las fases iniciales de las enfermedades mentales, dirigida por JL. Vázquez Barquero.

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Discapacidad Intelectual y Salud Mental: Guía Práctica.

Ayuso – Mateos JL., Martorell A., Novell R., Salvador – Carulla L., Tamarit J. 2008; Madrid: Conserjería de Familia y Asuntos Sociales.

MÁS INFORMACIÓN >

Trastornos Neuropsiquiátricos en el SIDA.

Ayuso – Mateos JL. 1997; Madrid: MacGraw Hill, Interamericana. ISBN 84 – 486.

Factors asociated with suicidal ideation and attempts in Spain for different age groups. Prevalence before and after the onset of the economi crisis.

Miret M., Caballero FF., Huerta- Ramirez R., Moneta MV., Olaya B., Chatterji S., Haro JM., Ayuso – Mateos JL. Jaffect Disors 2014 Jul; 163: 1 – 9.

MÁS INFORMACIÓN >

The role of suicide risk in the decisión of psychiatric hospitalization after suicide attempt.

Miret M., Nuevo R., Morant C., Sainz- Cortón E., Jiménez – Arriero MA., López – Ibor JJ., Reneses B., Sainz – Ruiz J., Baca – García E., Ayuso – Mateos JL. Crisis: the Journal of Crisis Intervention and Suicide Prevention 2011; 32 (2): 65 – 73.

MÁS INFORMACIÓN >

Differences between younger and older adults in the structure of suicidal intent and its correlates.

Miret M., Nuevo R., Morant C., Sainz – Cortón E., Jiménes – Arriero MA., López – Ibor JJ., Reneses B., Saiz – Ruiz J., Baca – García E., Ayuso – Mateos JL. American journal of Geriatric Psychiatry 2010 Sep; 18 (9): 839 – 847.

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Quality of the written information about suicide attempters.

Miret M, Nuevo R., Morat C., Sainz – Cortón E., Jiménez – Arriero MA., López – Ibor JJ., Reneses B., Saiz – Ruiz J., Baca – García E., Ayuso – Mateos JL. Revista de Psiquiatría y Salud Mental 2010; (3): 13 – 8.

From depressive symtoms to depressive disorders: the relevance of thresholds.

Ayuso Mateos JL., Nuevos R., Verdes E., Naidoo N., Chatterji S. British Journal of Psychiatry 2010 May; 196 (5): 365 – 71.

MÁS INFORMACIÓN >

Suicide- Related Events in Patients Treated with Antiepileptic Drugs.

Arana A., Wentworth C., Ayuso – Mateos JL., Arellano F. New England Journal of Medicine 2010; 363: 542 – 551.

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The affective Disorders Multidisciplinary Research Team: research projects and collaborations.

Miret M., Cabello M., Nuevos R., Ávila C., Rivas M., Veronese A., Anaya C., García – Olmos L., Hernádez M., Valle J., Ayuso – Mateos JL. European Journal of Psychiatru 2009, 23 supplement: 25 – 31.

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Documentation of suicide risk assessment in clinical records.

Miret M., Nuevo R., Ayuso – Mateos JL. Psychiatry Services 2009 Jul; 60 (7):994

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